Estoy harta de tus dudas.
Hoy sí, mañana no, pasado no sé que será.
Se supone que la indecisa era yo.
Un día me das seguridad, tranquilidad, esperanza.
Al siguiente me dejas sola en la nube.
Es como si me sacases del agua y me dejases en la orilla sola y tiritando.
Es un juego que vas a acabar jugando solo,
te lo advierto,
la paciencia no es mi punto fuerte.
¿Y ahora? Ahora ya no estoy segura. DE NADA.
Rojo, azul, amarillo o verde, no sé de qué color veo.
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